viernes, 13 de septiembre de 2013

Crítica: Arctic Monkeys - AM. Rompiendo las reglas.


Quizás cuando hace ya siete años (si, ya han pasado siete) un grupo de adolescentes del norte de Inglaterra publicaron su primer LP y triunfaron prácticamente de inmediato en un mercado tan competitivo como el británico, alguno podía pensar que simplemente era producto de la casualidad, uno de tantos grupos que engancharon en su inicio y que ahora nadie sabe a ciencia cierta donde están, unos nuevos Beatles de esos que Inglaterra lleva décadas buscando.

Estos chavales reventaron el récord de álbum debut con más ventas en la primera semana (superando a los cuatro de Liverpool precisamente) y en una votación popular del mismo año los ingleses le eligieron de manera algo desmedida como el 5º mejor disco de la historia. Con algunos matices, pero al final era la misma historia de siempre, un grupo de imberbes que conecta con la generación de turno y se convierten en leyendas de quita y pon, lo que no quería decir que faltase talento, pero no creo que nadie se atreviese a aventurar a estos chicos en 2006 un futuro tan lleno de éxitos como ese "Whatever People Say I Am Is What I'm Not" prometía.

Evidentemente, estamos hablando de Arctic Monkeys y ustedes se saben el resto de la historia. Muchas cosas han cambiado desde esos días en los que Alex Turner cantaba canciones de lo aburrido que era vivir en Sheffield y pedía que no creyesemos en las modas ('Don't believe the hype') antes de cada concierto bajo la capucha de una sudadera dónde que guardaba su timidez. A los Monkeys ya se les han quitado todos los granos que les quedaban y se suben al escenario trajeados, algo que podría usarse como símil de como ha evolucionado su sonido.



Si hace poco más de dos años nos presentaban 'Suck it and See' , dónde más que una evolución, vimos un intento por mezclar los sonidos de los tres primeros discos, ahora nos traen 'AM', en el que estos chicos parecen desquitarse de cualquier complejo y tocan la música que realmente quieren tocar, algo así como "vamos a hacer lo que nos de la gana porque nos lo hemos ganado", ya no tienen que dar cuentas a nadie.El resultado, sin embargo, vuelve a convencer (y ya van cinco).

Ahora Arctic Monkeys no suena a Arctic Monkeys, por lo menos no a los Arctic Monkeys que conocimos en los dos primeros discos y creíamos que simplemente estaban experimentando en los dos siguientes, con el quinto disco (cuidado, el quinto en siete años), nos damos cuenta de que el sonido de 2006 probablemente se haya perdido para siempre y que todo lo que podemos oír en Humbug o en SIAS no eran experimentos sino evoluciones, un trabajo de pulir y abrillantar que les ha llevado hasta este quinto álbum; los Arctic más personales hasta la fecha, con un sonido prácticamente exclusivo de los de Sheffield.

Cuando empiezas a oír 'AM' todo te parece conocido, no porque el sonido suene repetitivo, que en ocasiones también, sino porque con la estrategia que eligió el grupo para promocionar el álbum ya conocíamos varias de las primeras canciones que suenan. El disco empieza con 'Do I Wanna Know?', estandarte del nuevo sonido del grupo, la canción salió a la luz a principios de verano tras unas cuantas interpretaciones en directo con un vídeo que a la postre sería inspiración para la portada del disco. Para cuando salió el LP, todo el mundo tenía la melodía aprendida. 'Do I Wanna Know?' se apoya en un sólido riff y en los falsetes de los coros que serán seña de identidad del disco entero. Seguimos con 'R U Mine?' probablemente uno de los singles que más éxitos ha dado al grupo y que sorprendió con su inclusión en el disco, de la canción poco queda por contar, las guitarras distorsionadas y la velocidad de Helders, identificación del grupo desde el principio marcan la canción.

A la hora de entrar en 'One for the Road' es cuando empiezas a intrigarte por el disco, hasta ahora todo había sido conocido, la canción pasa sin pena ni gloria por el disco, aunque es interesante ver como el grupo experimenta en ocasiones con el Rythm & Blues, generando otro de esos tantos registros que pueden pulir y brillar con ellos. 'Arabella' sin embargo nos lleva al cielo, pasamos de una intro perfectamente sacada de cualquier tema de Dr. Dre a el rugido de un riff más propio de 'War Pigs' de Black Sabbath que se apodera de ti desde el primer momento, uno de los portentos del disco sin ninguna duda. 'I Want it All' supone la cúspide del coqueteo de Turner con el falsete, presente en todo el álbum, algo de lo que sale perfectamente airoso pese a que la canción nos deje algo a medias.



Ya llevamos casi la mitad del disco y con 'No 1 Party Anthem' viajamos a la maravillosa BSO que Alex Turner compuso para 'Submarine' (2010), recordando también a 'Cornerstone', otro de los 'himnos' de la banda, con 'No1 Party Anthem' corroboramos que el grupo también sabe hacer increíbles baladas pero sobre todo, supone la confirmación de que el líder de los Monkeys va sobrado en composición, siendo el mejor letrista de su generación. 'Mad Sounds' es otra de esas baladas a las que ya nos hemos acostumbrado, la esencia de Lou Reed se filtra en toda una canción que va creciendo según el vinilo gira y que para cuando llegan los 'Uh la la la' del final te tiene completamente atrapado.

Con 'Fireside' la batería vuelve a cobrar vida, dando ritmo a una de esas misteriosas aventuras que ya pudimos experimentar con Humbug hace 4 años. 'Why'd you Only Call Me When you're High?' es de las canciones que ya conocíamos antes de llegar al disco, en este caso, el tema se apoya en su videoclip, que da sentido a toda la letra y juega con ese humor del cual el grupo nunca ha renegado, la canción no es prodigiosa, pero es inevitable no engancharse.

Llegamos a la recta final con dos de las mejores canciones del disco en las que la importancia Josh Homme, líder de Queens of the Stone Age y el padrino de estos nuevos Monkeys que empezamos a ver en Humbug, cobra vida; 'Snap Out of It' suena inevitablemente a QOTSA, ritmo marcado que empieza a identificar a la banda dejando atrás ese "orden en el caos" que caracterizaba los dos primeros discos y más experimentos con el falsete y los coros. 'Knee Socks' suena a muchas cosas, desde el principio tanto bajo como batería acompañan a un riff confuso para que en un momento se silencien prácticamente los instrumentos y Alex Turner se luzca con la voz y esa actitud de estrella de rock que ha adquirido en los útlimos años, la esencia R&B suena de nuevo en las últimas estrofas dónde Homme colabora directamente.
Para acabar llega 'I Wanna Be Yours', única canción del disco en la que la letra no es personal, perteneciendo a John Cooper Clarke, importante poeta en los '70 durante la época del punk rock británico y una de las inspiraciones de Turner al escribir. La canción suena sensual y oscura apoyándose en los sonidos misteriosos de una caja de ritmos que sustituye a la batería. El resultado es el de una de las mejores baladas que los Monkeys han enseñado jamás, impecable.



En definitiva 'AM' es un disco que habla de lo actual pero que suena a lo clásico, un disco que vale para relajarse pero también para bailar, un disco en el que los Arctic Monkeys demuestran que cuando la gente se volvió loca con su primer disco en 2006 no estaban apostando en vano, porque a día de hoy,  ni diez años después, no es arriesgado decir que son la mejor banda de Inglaterra. Y da igual que Alex Turner se peine como John Travolta y se coloque el tupé 40 veces por concierto mientras detrás, Matt Helders, su batería lleva el chandal más hortera que vendían en todo Londres, son cosas que no tienen ningún sentido, pero ellos se han ganado el derecho a saltarse cualquier regla. 'AM' se salta todas las que les habían establecido y probablemente por eso sea uno de los discos del año. Pero lo mejor de todo , es que esto solo es el principio.

Alberto de Santos.

Descarga obligada: 'Do I Wanna Know?', 'Arabella', 'No1 Party Anthem' , 'Knee Socks', 'I Wanna Be Yours'.

Arctic Monkeys estarán tocando en el Palacio de los Deportes de Madrid y el Pavelló Olímpic de Barcelona el 15 y 16 de Noviembre respectivamente, aún quedan entradas a la venta.

jueves, 16 de febrero de 2012

Lana del Rey, todo lo que sube...¿baja?





Este es el caso de esta mujer de mirada penetrante, una belleza algo artificial(se dice que se ha sometido a varios operaciones) y una voz carismática. Ha sido de las artistas revelaciones del 2011 que salió de la nada y se convirtió en la artista del momento con su single video games, que fue un boom musical con su simplicidad y sus arreglos cuidados que recuerdan a una mezcla de Adele con Florence And The Machin. Poco después salió Born Yo Die con un video clip muy cuidado donde se glorifica la figura de esta neoyorquina y demuestra su gran talento para llegar al público, hasta ahí todo le sonríe a Elizabeth Grant(verdadero nombre), pero el comienzo de 2012 no es bueno para ella…


 
Actuacion en Saturday Night Live
Todo empezó cuando Lana Del Rey actuó en el famoso programa Estadounidense donde toda nueva estrellas de la música tiene un paso obligado para la aprobación de las masas. Lana se ve nerviosa, algo desafinada y artificial, fallos que no dejan pasar los mas dudosos sobre el futuro de esta joven de 25 años. Lana se ha defendido y en recientes entrevistas comento que ella se vio seguro y se sintió a gusto, pero quien haya visto su actuación vera que aun le queda mucho recorrido y experiencia sobre el escenario


 

Born To Die
Todos los ojos estaban puestos sobre su disco con su nuevo nombre, ya que anteriormente había publicado otro álbum que no tuvo ningún éxito y ella misma decidió sacarlo del mercado. El 23 de enero salió su disco Born To Die y como todos se esperaban las críticas negativas no tardaron en llegar. Nadie duda de que Video Games, Born To Die o Blue Jeans que están las tres primeras en el disco sean grandes canciones pero el problema es que mientras vas escuchando el disco ves copias de sus grandes temas y no logras diferenciar uno de otro. Su gran voz y su mezcla de pop con bases de hip hop crea grandes temas pero abusa tanto de esas herramientas que llega a la monotonía. 

Expectativas 

Nadie puede decir que Lana Del Rey no tenga talento ni que sus canciones no se puedan llegar a convertir en clásicos, pero para ello debe cambiar su mentalidad y no dejarse llevar por la gente del negocio musical que está jugando con su trabajo y no la deja explotar todo su potencial. Otra de las carencias de Lena es que no muestra seguridad en los escenarios y para llegar a triunfar debe adquirir experiencia para poder enfrentarse a una gran gira, si logra dar un cambio a su carrera quizás pueda llegar a ser una de las grandes artistas como lo han sido Adele, Florence o Amy Winehouse. Lo que todos nos preguntamos es: ¿Podrá con la presión?






Santiago Torres.

sábado, 28 de enero de 2012

Arctic Monkeys o cómo superarse una y otra vez.


Son días de frío en Madrid, pese a que el Invierno no se ha instalado aún de lleno en la capital, el vaho saliendo por las bocas de los transeuntes y las abultadas capas de ropa son ya habituales, y no es para menos, estamos en Enero. Pero ayer ese frío templó un poco, y no es que hiciese precisamente un buen día, el culpable no era el tiempo, los culpables eran cuatro, y se llaman Arctic Monkeys.

Desde que salió  Suck it and See, su último trabajo, allá por Mayo del pasado año, nosotros, los amantes del buen rock comenzamos a pensar en la más que probable posibilidad de que los de Sheffield se pasasen por nuestras tierras. Pese a que ya estuvieron en el FIB ese mismo verano, no fue hasta el pasado Octubre cuando por fín los "monos" anunciaron que vendrían a España en Enero de 2012, Madrid y Barcelona, en el Palacio y el Palau respectivamente.

Han sido meses de espera con la entrada en el corcho, de ir viendo como diferentes países iban disfrutando de la gira de Turner y sus colegas mientras que a nosotros nos quedaba un tiempo, aunque cada vez menos. Finalmente, ayer era el día, un 27 de Enero que amaneció con el cielo cerrado, no era lo mejor para los que, desde las 12 de la mañana (y algunos desde antes) estuvimos haciendo cola. La ocasión lo merecía, los pies de los Monkeys no pisaban Madrid desde aquel concierto de la gira de Humbug en 2010. Fueron unas cuantas horas de espera que se hicieron amenas, a pesar de las gotas que cayeron, gracias al buen ambiente que se respiraba, dejando de lado todo lo demás, hoy solo compartíamos una cosa, el gusto por la música.

Como suele ocurrir en el Palacio, las puertas no se abrieron exactamente a su hora, marcada a las 20:00h, y tuvimos que esperar a eso de las nueve de la tarde para ver el recinto completo, aunque inexplicablemente el fondo contrario al escenario estaba tapado por una lona negra y obviamente no había nadie sentado en esas gradas.


No paso mucho tiempo hasta que saliese, el, como rezaba la entrada, "special guest" de la noche, Miles Kane, al ritmo de la fantástica Wah-Wah de George Harrison la banda se preparaba y se acomodaba en el que sería su sitio en el escenario durante la hora que duraría su actuación. ¿Qué podemos decir de Miles Kane?, era el telonero de la noche, pero esa condición se le quedaba ridícula a medida que avanzaba su show, el público disfruto con una representación medida pero inmensa, desde Rearrange hasta Inhaler, pasando por Come Closer, Kane se llevaba un buen puñado de nuevos seguidores de Madrid, no fue para menos.

Si se hizo más larga la espera hasta que llegaron los Arctic, al parecer los instrumentos tenían que afinarse 10 veces antes de estar preparados para levantar al aforo del Palacio. Pero por fín llegó el momento, Alex Turner salió comandando a sus amigos con los que lleva ya 10 años; Matt Helders se colocó en su batería, preparado para aporrearla como solo él sabe y Jamie Cook y Nick O'Malley se colgaron su guitarra y bajo respectivamente, como siempre, secundarios.
Sin ni siquiera saludar (esos gentleman ingleses...) comenzaron con los primeros acordes de Don't sit down cause I've moved your chair, del Suck it and See, mezcla característica de la distorsión que adquirieron en su experimentación con Humbug y su britpop de los dos primeros trabajos. No fue quizás el mejor inicio pero supieron levantarlo con Teddy Picker (después de , esta vez si, saludar) y Crying Lightning, ya míticas, acto seguido, volver a su nuevo disco, The Hellcat Splanged Shalalala y Black Treacle, esta última, perfecta. Lo que seguía sería el punto estratégico donde el concierto se rompería, la gente se revolucionó y ya nadie les iba a parar: Brianstorm, The view from the afternoon, I bet you look good on the dancefloor y Library pictures, atronador.
Evil twin, que se sacó como single hace unos meses fue el momento para descansar ya que seguramente fue la canción menos conocida del repertorio, un descanso que no duraría mucho pues siguieron Brick by Brick, primer single del último disco, This house is a circus, y otro de los momentos mágicos de la noche: Still take you home.


Con ya 14 canciones y conociendo a los de Sheffield, que no son muy de hacer conciertos de 40 canciones, todo indicaba que comenzaba la recta final. Y así fue; Pretty Visitors, She's Thunderstorm con una ejecución digna de los más grandes, Do me a favour y la fantástica When the sun goes down fueron la previa a que los ingleses se fuesen a sus camerinos.
No se demoraron mucho, o al menos, no se hizo largo, Arctic Monkeys volvía al escenario para finiquitar el trabajo. Empezaron los bises con una de las baladas del nuevo disco, al que da nombre, Suck it and See, para seguir con la que para muchos es la mejor canción del grupo, Fluorescent Adolescent. Pese a la grandeza que habíamos presenciado, faltaba algo, pero los Arctic no lo harían solo, Alex Turner se dirigió al público para presentar de nuevo a su "amigo", Miles Kane, que se pondría a la guitarra en 505, punto y final.





Los que les conocíamos desde sus primeros trabajos pudimos comprobar en el Palacio que los Arctic Monkeys son de esos grupos que cada vez escasean más, que no se quedan en un punto, un estilo o un solo éxito, que desde ese Whatever people say I am that's what I'm not que fue su primer disco hemos visto como no se han estancado en ningún momento, sabiendo en que momento dar otra vuelta de tuerca más a sus composiciones y su consiguiente estilo, y si siguen haciendolo no cabe duda de que serán grandes, como ya lo son ahora, encabezando una nueva ola del rock, que, porque no, se recordará con los años con una banda un escalón por encima, los Arctic Monkeys.

Alberto de Santos.





martes, 29 de noviembre de 2011

Y de momento, 'his guitar (still) gently weeps'.



"Creo que la gente que realmente puede entregarle su vida a la música le están diciendo al mundo "Puedes tener mi amor. Puedes tener mi sonrisas. Olvida las malas partes, no las necesitas. Solo toma la música, lo grandioso, porque eso es lo mejor", y esa es la parte que yo doy".

    El 'beatle' a la sombra, el más psicodélico, el tranquilo, el tímido, más espiritual, el jardinero, el actor... Se cumple una década sin George Harrison, guitarrista solista de la banda más famosa de la historia, que falleció tal día como hoy en el año 2001, tras un duro pero llevadero cáncer de pulmón. Hoy es buen día para recoger todas las hazañas que realizo y para pensar en las que quizás hubiese realizado si aún siguiese con nosotros.

    George Harold Harrison nació un 25 de Febrero de 1943, en el Liverpool que luego haría mítica. Creció en una familia profundamente interesada por la música, y desde los 12 años comenzó a tocar la guitarra, un tal Paul McCartney, que conocía a George de la ruta de la escuela y sabía de su habilidad para las 6 cuerdas no dudó en presentarselo a John Lennon, el líder de su nueva banda, John, 3 años mayor que George no confiaba en el chaval, y le pidió que tocase "Raunchy" una canción un tanto complicada. Harrison pasó la prueba sin problemas. 

    A partir de ahí todos sabemos la historia, George, acompañando a John, Paul y Ringo cambió el mundo con la música de The Beatles, individualmente, Harrison que siempre fue considerado un músico con clase más que de sobra no tuvo quizás el mismo protagonismo que tuvieron John y Paul. Mientras la mítica pareja se disputaba el liderazgo del grupo, George, en la sombra, compuso algunas de las mejores canciones del grupo, intentando conseguir el reconocimiento que sabía que merecía.



    Gozando siempre de una superioridad a la hora de tocar la guitarra, más virtuoso que John y Paul, George  logró eliminar la diferencia que supuso en un principio la edad.
    Durante la primera época del grupo, con la 'beatlemania', George fue conocido como 'The quiet beatle' (el beatle tranquilo), no le gustaba demasiado entrar en la farándula que si le gustaba a sus otros tres compañeros, para ser justos, George no despuntó demasiado durante los primeros años, en los años de The Cavern únicamente cantaba alguna canción y aparecía en una escena más secundaria y como reconocío John Lennon "No cantaba bien". Con el espíritu de superación que le caracterizó toda su vida, Harrison comenzó a componer en el segundo álbum con 'Don't bother me' (No me fastidies) "No era buena pero me valió para saber que podía componer cosas de calidad". En 1965 se produce un hecho que cambiará la carrera de George Harrison para siempre, durante el rodaje de 'Help! The movie' tiene lugar el primer contacto con la cultura india y su música, durante los descansos, George comenzó a juguetear con los instrumentos indios, y quedó profundamente marcado, la India sería la mayor influencia que tendría el músico en los años que le quedaban de vida.



    Si hay que atribuir a alguien individualmente el cambio de estilo que experimentaron "The Fab 4" a mediados de los 60, ese tendría que ser George. La cultura india trajo consigo la experimentación y las drogas que llevaron al grupo a un nuevo rumbo donde las canciones, no solo no bajaron el nivel del dado en los primeros años sino que musicalmente, supuso un nuevo salto de calidad.
    Para cuando los Beatles decidieron separar sus caminos, Harrison había llegado ya a el clímax de sus composiciones, destacando 'Here comes the sun', 'While my guitar gently weeps' o 'Something', auténticas maravillas. 


    Tras los Beatles, George Harrison publicó el que seguramente sea el mejor disco en solitario de un 'beatle', "All Things Must Pass" un triple LP que supusó una entrada triunfal para su carrera en solitario con canciones como "My sweet lord" o la "All things must pass" que da nombre al disco. 
    Hasta su muerte, en 2001, George fue un precursor de los conciertos benéficos que tan corrientes son hoy en día, organizando en 1971 el mítico "Concert for Bangladesh" donde asistieron estrellas como Eric Clapton, íntimo de George o Bob Dylan, con el que junto a Tom Petty crearía a finales de los 80 una de las mejores 'superabandas' de la historia "The travelling wilburys".  Nunca estuvo parado, le gustó explorar otros mundos alejados de la música desde la Formula 1 hasta la jardinería pasando por algún cameo y la producción de ciertas películas como "La vida de Brian". 


    Amado por los auténticos fans del grupo, y más secundario para el público general, de lo que no hay duda es que George Harrison es uno de los mejores músicos que hemos podido y podremos ver, oír y disfrutar.
    Sin querer seguir las directrices que le marcaron sus compañeros y amigos, mantuvo siempre cierta distancia con el grupo que le hizo mítico, y del que es, aunque a alguno le cueste reconocer, una enorme parte de todas las influencias que 'The Beatles' tienen en la actualidad, por eso hoy no se cumplen solo una década sin un 'beatle', se cumplen diez años sin un genio.




    George Harrison 1943-2001





    Alberto de Santos.

    PD: Este mes se ha estrenado un documental sobre la vida de George Harrison, dirigido nada más y nada menos que por Martin Scorsese, muy recomendable; Living in a Material World.


    sábado, 12 de noviembre de 2011

    MTV EMA's 2011. Un insulto a la música.



    La mítica cadena de televisión americana, Mtv, entregó el domingo pasado como cada año desde 1994 sus galardones anuales en Europa. En esta ocasión la gala se celebró en Belfast, la ya típica mezcla de Bieber, Gaga, Black Eyed Peas y demás espectáculos estrafalarios se junto esta vez con la nominación de verdaderos artistas como Arctic Monkeys, Foo Fighters, RHCP, The Strokes o Arcade Fire ;el resultado fue, si cabía, peor de lo esperado.

    Alex Turner de 'Arctic Monkeys' y su guitarra, echada de menos en los EMA's.


    No voy a mentir, no gaste ni medio minuto de mi vida en ver la gala, no lo merecía, ni siquiera se me pasó por la cabeza el escribir acerca de ella, pero fue demasiado.
    El "espectáculo" comenzó con la mejor peor de las presentaciones, Selena Gomez, uno de esos productos de la factoría Disney y peor aún, pareja de Justin Bieber.
    El primer premio de la noche era de los pocos que podían merecer la pena, aunque previsiblemente, no lo hizo, entre una nominación formada por The Strokes, Arcade Fire y Arctic Monkeys ( con magnífico nuevo disco este año) el ganador fue 30 Seconds to Mars, la banda más emo y estereotipada que podemos imaginar, comandada por el músico-actor Jared Leto, el año pasado ganaron la categoría de Mejor Grupo de Rock, interesante forma la de la Mtv de cambiar de categoría a una banda en tan solo un año.
    Las únicas categorías restantes que podían ser algo interesantes eran la de "Mejor Grupo de Rock" y "Mejor Directo", en las dos estaban nominados los geniales y renovados Foo Fighters pero el jurado, que esta vez era el propio público desde internet, decidieron que la mejor banda de rock fuese Linkin Park, casualmente el mismo grupo que el año pasado, contratado por la Mtv tocó en directo en Madrid. Pero aún más bochornoso fue que Katy Perry con su espectáculo de club de alterne consiguiese el título de 'mejor directo del año'.

    Catalina, sabes que no te lo mereces.




    ¿Que favor hacen estos premios a la música? Por supuesto que ninguno, pero más allá de eso,  ¿Es inagotable la fuente de deshechos musicales? En la gala se pudo ver a parte de a los ya archiconocidos Justin Bieber, Lady Gaga, Katy Perry o Black Eyed Peas a los nuevos productos de este año, como por ejemplo LMFAO, algo así como 'Me parto el jodido culo de risa', un dúo recién salido de una fiesta de carnaval, con ropas fluorescentes más propias de un guardia de tráfico que de un grupo musical que, como todos sus compañeros de género artístico, están estropeando la música, con canciones basadas únicamente en la electrónica y la recaudación de dinero que en el talento o la inspiración.
    Así vamos.
    Los LMFAO, ¿de dónde sale esta gente?
    Para acabar, la MTV decidió dar un homenaje a 'Queen', sin embargo, el grupo inglés quedó retratado con la interpetación que dio, un concursante del OT americano interpretó junto con Brian May y Roger Taylor, guitarra y batería de la formación original de 'Queen'. ¿Era necesario? Descanse en paz Freddie Mercury, aunque con cosas como estas lo tiene más que complicado.





    Alberto de Santos.